martes, 18 de junio de 2013

No se puede insistir tanto

Foto: periódico 7 Días
Con el tema de Haití y la veda impuesta a huevos y pollos de procedencia dominicana, una cosa queda clara: ellos no están por ceder, por mucho que se patalee de este lado.
 
Esta situación va ya para dos semanas, y con cada día que pasa el país adquiere una postura cada vez más vulnerable al insistir en conversar y llegar a acuerdos con unas autoridades haitianas que desde el principio han mostrado desprecio hacia el país y nuestras autoridades.
 
Aunque para algunas personas no signifique nada, el mero hecho de que los haitianos dejaron esperando a los funcionarios que se trasladaron desde aquí la semana pasada deja mucho que desear. Peor aún, la comisión que vino ayer desde Haití se dio importancia al dejar esperando a sus anfitriones y exigiendo de paso ver al Presidente antes de hablar con cualquier otra persona.
 
Tantas exigencias para nada, porque, como era de esperarse, no se llegó a ningún acuerdo. Los haitianos mantienen su argumento de que hay que prevenir una gripe aviar que es inexistente en territorio dominicano pero que se empeñan en usar de excusa para proteger los verdaderos intereses que hay detrás de todo esto.
 
Llegó la hora de olvidarse de Haití como mercado. Si algún día quieren volver a aceptar productos dominicanos, que lleguen a un acuerdo. Mientras tanto, nosotros como país debemos dejar de dar tanta lástima y buscar soluciones alternativas. Haití se ha comportado como una novia mañosa en esta novela, y si bien es cierto que los productores locales sufren, nada se ha logrado con lamentaciones y ruegos, salvo ponernos de ridículos.
 

Vamos a sacarle provecho a esta situación

 
Hay que entender una cosa: Haití, como país independiente y soberano que es, está en su derecho de impedir importaciones dominicanas hacia su territorio. De este lado debemos aprovechar la situación para poner las cosas en orden, empezando por regular la migración haitiana, que se ha salido de control, con todas sus consecuencias.
 
De esta forma, cuando se decida de una vez por todas aplicar la ley como va y nos reclamen como siempre pasa, podemos usar este incidente a nuestro favor, con un argumento muy simple: así como ustedes se reservan el derecho a no dejar pasar productos dominicanos, nosotros nos reservamos el derecho a otorgar la nacionalidad dominicana a gente que no cumple con los requisitos de lugar. Asimismo, nos reservamos el derecho de dar entrada a gente que carece de documentos que avalen su legalidad. De seguro ahí se acaba el relajo.
 
Haití, como en otras ocasiones, se la da de importante, y la respuesta nuestra debe ser dejarlos que disfruten su momento de estelaridad. A la larga, aún con las pérdidas millonarias registradas por productores dominicanos, quienes salen perdiendo son los propios haitianos.
 
Tomar esta decisión en nada viola los principios de diplomacia ni tiene por qué agriar unas relaciones que de por sí son tensas. Es un asunto de mantener la calma y mostrar un comportamiento ecuánime sin exageraciones hasta que las cosas vuelvan a la normalidad.

jueves, 13 de junio de 2013

A veces solo queda buscar una alternativa

Caricatura publicada en "Le Nouvelliste"
En estos días se habla de una sola cosa: la prohibición impuesta por Haití a huevos y pollos dominicanos, una veda que data de 2008 y que en estos días ha vuelto a reaparecer por el asunto de la gripe H1N1, la cual, al parecer, está siendo confundida con gripe aviar (H5N1).
 
La razón por la que Haití, un país paupérrimo cuya población padece una terrible hambruna permanente y que realmente no tiene medios propios para producir nada, decidió prohibir la entrada de esos productos dominicanos en 2008 obedeció a un supuesto brote de gripe aviar en la República Dominicana que nunca fue.
 
En esta ocasión (2013), a pesar de que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) -un organismo internacional que se supone tiene cierto peso- ha certificado que el país está libre de esa enfermedad, los haitianos no han cedido un ápice en su decisión, llegando incluso a ridiculizar a las autoridades dominicanas en caricaturas y comentarios malintencionados en editoriales de circulación nacional.
 
Dicen los haitianos que la "amistad" del pueblo dominicano hacia ellos es una muy frágil, forjada únicamente en base a intereses comerciales y que sólo basta una medida que afecte esos intereses para que se haga evidente la enemistad. De paso defienden su decisión de "defender al pueblo de enfermedades importadas". Todo eso está muy bien, pero no es cierto. No hay ninguna epidemia de este lado, y, tomando en cuenta que lo que va viene, de enfermedades "importadas" no pueden ellos hablar mucho porque bastantes que traen cuando se traspasan ilegalmente por la frontera.
 
No cabe duda que las relaciones con Haití son frágiles y que siempre somos nosotros, los dominicanos, los que llevamos las de perder. Que República Dominicana haya sido el primer país en responder tras el terremoto de 2010 y que haya sido de los pocos en mantener su promesa más allá de los primeros meses no significa nada. Que acojamos a millones de haitianos que entran ilegalmente y les demos servicios sanitarios y demás en detrimento de los dominicanos tampoco significa nada. Para ellos somos el enemigo, el país que los trata como esclavos, el país que les niega derechos y un largo etcétera.
 
Volviendo al asunto de la prohibición que pesa sobre la entrada de huevos y pollos dominicanos a ese territorio, quizás llegó la hora de buscar un mercado alternativo para esa producción. Cierto, no es tan fácil buscarse un mercado de la noche a la mañana y llegar a acuerdos comerciales, pero eso de estarle llorando a otro país como que no deja, sobre todo cuando se evocan razones falsas e inexistentes. Ya las autoridades dominicanas han hecho suficiente por tratar de salvar la situación, por tanto es mejor diseñar un plan de contingencia.
 
En la actual situación se ha hablado de Venezuela, un país que tras la muerte de Chávez no está pasando por su mejor momento. Es preferible llegar a acuerdos con ese país, que tiene el potencial de aportar más, y, de paso, mostrar a las autoridades haitianas que tienen la posición errada.
 
Las verdaderas razones de por qué Haití ha tomado esta decisión quizás nunca se sepan. Se señala al infame Frederick Mazourka en todo esto, se señalan intereses de compañías brasileñas y hasta intereses cercanos al gobierno haitiano. Mientras se analizan estos escenarios, una cosa es segura: nada hacemos llorando y lamentando que por cada día que pasa se dejan de percibir 68 millones de pesos. Hay que buscar mercados alternativos y tener un plan de contingencia armado. Después de todo, Haití tiene su derecho de tomar estas decisiones y a la larga el impacto real es sobre una población que de por sí padece un hambre crónica.
 
 

miércoles, 12 de junio de 2013

La importancia de trabajar con delicadeza y estética

Delicadeza y estética. Dos conceptos subjetivos que pueden variar de persona a persona pero que al final resultan en algo agradable a la vista, generalmente de buen gusto, y que a nivel de la generalidad cae bien.
 
Puede tratarse de una ropa, una pintura, un mural, una portada, un informe, una comida, lo que sea. La delicadeza es un concepto visual, al igual que la estética, y a menudo van de la mano. Una comida mal presentada reduce su atractivo, de la misma forma que una publicidad estridente no tiene el alcance esperado.
 
Dije al principio de esta entrada que estos son dos conceptos subjetivos. Lo que para mí es delicado puede que resulte aburrido y monótono para otro. Es posible también que una combinación de colores resulte en un balance delicado y estético, pero que a mi no me llamen la atención. Igualmente con la música: no a todos les gusta la delicadeza de la música clásica ni todos disfrutan de la estética de una buena ópera.
 
A pesar de que no se puede complacer a todo el mundo con nada, una cosa sí queda clara: delicadeza y estética son dos elementos necesarios para tener un buen resultado final, sobre todo a nivel visual. Habiendo establecido esto, me atrevo a hacer una observación que posiblemente no sea del agrado de mucha gente, pero que está a la vista: hay un exceso de mal gusto en este país, y eso es un factor que impide que algunas cosas progresen.
 
¿Dónde podemos ver este mal gusto? En todas partes: en la televisión, donde aparecen anuncios que ocupan media pantalla y los programas en su mayoría tienen una línea gráfica fatal. En la calle, donde se observa el comportamiento de la gente del pueblo que ha ido perdiendo sus costumbres poco a poco. En sitios privados que no les dan mantenimiento a sus estructuras. En instituciones públicas que no entrenan debidamente a su personal. En fin, en todas partes.
 
Cierto es que algunos sectores se han visto en la necesidad de refinarse para sacar provecho a su potencial. Así, por ejemplo, a nivel de restaurantes/bares, moda y revistas sociales hay buena competencia a ver quien ofrece el mejor valor agregado y el mejor balance de delicadeza y estética. Lamentablemente no puede decirse lo mismo de las bancas de apuestas, que son a menudo el epítome de la vulgaridad, ni de la televisión local, a la que le falta mucho por mejorar.
 
La gente todavía no entiende el concepto de "menos es más" y mucho menos lo aplica en lo que hace, lo cual es una pena. La falta de delicadeza y estética se convierte en algo más grave cuando se hacen inversiones sin pensarlo debidamente, porque la obra resultante va a quedar en pie por mucho años, sin importar lo fea o poco funcional que resulte.
 
Por falta de delicadeza y estética son muchas las cosas que pasan y que se convierten luego en un dolor de cabeza para mucha gente. No tiene por qué ser así, basta con refinar el criterio, buscar asesoría, dejarse llevar de consejo y hacer las cosas con sentido de responsabilidad.

jueves, 6 de junio de 2013

Conozcan al ave lira


Foto: Flickr (William Bullimore)

A través de documentales como los de Sir David Attenborough nos enteramos de muchos animales curiosos e impresionantes. Tal como puede apreciarse en el video, el ave lira es un fenómeno en más de un sentido.
 
No solo tiene un aspecto peculiar, con largas plumas que sobresalen de su cola, sino que tiene esta ave la capacidad de replicar una vasta cantidad de sonidos, los cuales acompaña con bailes que muestran ligeras variaciones entre sí.
 
De aves danzantes ya se tenía conocimiento, siendo quizás el caso más documentado el de las aves del paraíso, que hacen una exótica danza en época de apareamiento. En el caso de las aves lira, nativas de Australia, se ha descubierto que estas son las que tienen el repertorio más elaborado en el mundo aviar.
 
Publicada en Current Biology, una investigación de un equipo de australianos revela que esta ave tiene cuatro tipos de bailes distintos acompañados de cuatro cantos igualmente distintos. Al decir de los investigadores, se trata del performance más complejo identificado hasta ahora entre aves.
 
Los resultados del estudio, junto con un extracto del video que sirve de aval a los hallazgos, puede verse aquí. Mientras tanto, un video de Sir David Attenborough con un ave lira de protagonista.
 

viernes, 31 de mayo de 2013

A 52 años del ajusticiamiento de Trujillo

Foto: el-bohio.com

52 años después del ajusticiamiento de Trujillo sigue habiendo dos realidades que a simple vista chocan y resultan un tanto contradictorias.
 
Por un lado, el tema de Trujillo, sus hitos, sus excesos y las barbaridades cometidas durante sus 31 años de dictadura siguen fascinando a dominicanos y extranjeros. Por el otro, a pesar de esta realidad palpable, no hay quien hable de poner un museo dedicado al tema sin que le caigan los perros atrás.
 
En algunos círculos mencionar el nombre de Trujillo equivale a una blasfemia. Quienes se oponen a que haya un museo que cuente la historia de la Era, con sus partes buenas y malas, se autodefinen como antitrujillistas, hijos y relacionados de víctimas del régimen o afiliados de alguna forma u otra a quienes ajusticiaron al sátrapa aquel 30 de mayo de 1961.
 
Hay cosas que no se ponen en duda. Que Trujillo cometió excesos y abusó del poder es una realidad bien documentada. Que al mismo tiempo este país empezó a institucionalizarse, también. Que Trujillo tenía delirios de grandeza, otra realidad. Que hubo muchas víctimas del régimen, también. Que fueron valientes quienes ajusticiaron al tirano es otra realidad debidamente documentada. Lo que se pone en duda siempre es la validez de preservar esta porción de nuestra historia en la forma de un museo, y ahí es donde mucha gente se equivoca.
 
Contrario a la creencia generalizada, tener un museo dedicado a la Era de Trujillo no equivale a enaltecer la figura del jefe ni alimenta el trujillismo que aún sigue latente en una parte importante de los dominicanos, aún cuando no lo quieran admitir abiertamente. No. Un museo debidamente equipado y que cuente la historia desde todas las vertientes posibles es necesario para evitar que esta historia se repita. De paso, sería un atractivo más del país, porque no es cuento que el alcance de Trujillo y su dictadura es universal. Se trata de la porción de historia dominicana más conocida, discutida y documentada. ¿Por qué desperdiciar esto?
 
Estamos ante una sociedad que a lo largo de las décadas ha carecido de visión y que suele restar importancia a su historia y cultura. En Estados Unidos y Europa la cosa es distinta: abundan los pueblitos históricos y los museos más variados, contando a veces historias que solo los locales conocen. En cada caso hay un interés por preservar el más mínimo detalle, desde documentos y efectos personales hasta edificios. Tristemente, esto no se ve en la RD.
 
Estamos en un país con una riqueza natural, cultural e histórica única que pocos han sabido valorar. A modo de ejemplo está la Zona Colonial, siempre fea, siempre abandonada. La única razón por la que no han tumbado eso es porque se trata de un patrimonio de la humanidad. Si no, hace rato hubiera dado paso a otra cosa. Igual suerte corren sitios como La Caleta, el centro histórico de Santiago, el patrimonio cultural de San Pedro de Macorís y el histórico pueblo de Montcristi. Todo porque no hay visión.
 
En San Cristóbal, donde Trujillo tenía varias casas, estas se han ido perdiendo en el tiempo, abandonadas a su suerte, en parte por culpa de esta falta de visión y por la permanente oposición a contar y preservar esta parte de la historia contemporánea dominicana. Esto es un error.

martes, 28 de mayo de 2013

TODO, la cara artística y talentosa de la discapacidad

 
 
Foto: El Nuevo Herald (Orlando Barría/EFE)
 
TODO. Estas son las siglas de Teatro Orquestal Dominicano, un nombre que a simple vista no dice nada, pero cuyo nombre abreviado (TODO) resulta más que apropiado pues se trata de un grupo de discapacitados que han desarrollado sus talentos en las más diversas áreas artísticas, desde el canto y la danza hasta la percusión y el dominio de instrumentos musicales.
 
Lo que hace especial a TODO es precisamente el hecho de que da una oportunidad pocas veces vista de descubrir el talento de personas que son doblemente desafortunadas al tener limitantes físicas o intelectuales y tener que vivir con ellas en una sociedad que la mayoría de las veces se hace de la vista gorda ante estos casos, tal como lo recalcaron anoche durante un número teatral dentro del debut realizado en la sala Eduardo Brito del Teatro Nacional.
 


Ver a una joven ciega cantar la famosa canción "Por Amor" a dúo con Niní Cáffaro, ver a una joven en silla de ruedas participando activamente en una emotiva pieza teatral, con suaves movimientos al compás de "Claro de Luna", y ver a un grupo de muchachos con síndrome de Down pasar de una coreografía suave a los movimientos rápidos de "Gangnam Style" dan la idea de que ciertamente las limitantes no existen, son una barrera que cada cual se impone.
 
TODO es un proyecto que merece todo el apoyo posible. Se trata de una iniciativa del Ministerio de Cultura y el Consejo Nacional de Discapacidad (CONADIS) que busca crear conciencia entre una sociedad que suele marginar por ignorancia a los discapacitados, sin pensar muchas veces que a cualquiera le puede pasar, pues basta con sufrir un accidente o estar en el lugar equivocado y a la hora equivocada para pasar a engrosar la larga lista de personas con discapacidad. A modo de ejemplo, ahí está el caso de la ingeniera Francina Hungría, que en diciembre pasado perdió la vista por culpa de unos desgraciados ladrones que no respetan para nada la vida ajena.
 
El estigma que rodea a los discapacitados debe desaparecer, y proyectos como TODO son un esfuerzo correcto en esa dirección. No solo se da la oportunidad a discapacitados de desarrollar su talento artístico y compartirlo con el resto de la sociedad, sino que permiten poner las cosas en perspectiva a una sociedad compuesta por gente que suele quejarse por todo, muchas veces sin razón. Después de todo, ninguna persona con todas sus capacidades físicas, motoras e intelectuales puede alegar que está peor que otra a la que le falta algo.
 

jueves, 23 de mayo de 2013

Cosas absurdas: cogerle el parqueo a otro

 
Dentro del universo de cosas absurdas hay una situación que ocurre con frecuencia y cuyas consecuencias son totalmente impredecibles: el caso de los que se cogen parqueos ajenos.
 
Un día puede ir marchando perfectamente: todas las llamadas se realizaron con éxito, la reunión fue productiva, finalmente le dieron luz verde a un proyecto, etcétera. Sin embargo, todo se va a pique cuando se llega al parqueo asignado y el mismo se encuentra ocupado por un invasor que no dejó identificación ni medios de contacto.
 
¿Cuáles son las consecuencias de cogerse un parqueo? Para el que se lo coge, ninguna. Todos los problemas derivados son para el dueño legítimo del mismo, quien no tiene donde dejar su vehículo y debe entonces buscarle un estacionamiento provisional. La pregunta es, ¿dónde?
 
A pesar de que fue lo que originó el problema en primer lugar, cogerle el parqueo a otro jamás es la solución. Esto tan solo contribuye al caos. La segunda opción para la mayoría de la gente es trancar al intruso que ocupó el parqueo ajeno, algo así como un castigo del tipo "ojo por ojo".
 
Si bien trancar al intruso resuelve momentáneamente la situación, se crean algunos problemas adicionales. En primer lugar, queda el vehículo en posición vulnerable, obstruyendo el libre paso de otros. En segundo lugar, se corre el riesgo de que el intruso que se cogió el parqueo intente salirse usando sus dotes de corredor de Fórmula 1, rayando de paso al vehículo que le obstruye la salida.
 
Una tercera solución, usada conjuntamente con la táctica de trancar al vehículo invasor, es dejar una nota indicando donde contactar al dueño del parqueo. Esto se hace con la intención de que el intruso no trate de salir a la mala, y si bien funciona en ocasiones, no siempre se tiene el efecto deseado. Ha habido casos en que la persona que está en falta, a pesar de no tener razón alguna, le reclama al afectado, le habla mal y hasta lo amenaza
 
En conclusión, encontrarse con el parqueo cogido es una de las cosas más absurdas que pueden pasarle a cualquiera, con el agravante de que hace perder tiempo, saca de concentración y expone a la víctima a varios peligros. Esto NO es justo. A veces se pierden HORAS por esta clase de situaciones, horas que bajo ninguna circunstancia se reponen.
 
Aunque quizás suene un poco exagerado, debería de haber una ley que procese a quienes se cogen parqueos asignados, ya sea  en instituciones de trabajo o en edificios de apartamentos. Y si alguien cree que el tema en general es exagerado y que no es para tanto, nada más hay que recordar que no hace mucho mataron a una persona por un parqueo en un residencial. Eso da la idea de lo grave que es este problema y de  cómo rápidamente puede escalar hasta convertirse en una tragedia por falta de mecanismos adecuados.